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Mataos por Pasión

January 5, 2008

 

Por Yarodë Fredrick Burgos*

 

Cada día se escucha más sobre suicidios y asesinatos entre parejas por celos, malos entendidos, envidias, traiciones y otras muchas causas pasionales que no solo demuestran abatimiento del alma y padecimiento de espíritu sino estupidez de la mente, que por sí denota demencia en algunos humanos. Por otro lado están los ignaros dolientes que prefieren declarar (y hasta con cierto honor): ‘se mataron por amor’.

 

Es por eso que ya en las noticias no es raro encontrar casos de niños que matan a su hermana, ella aún más pequeñita, dizque por celos; el pelado que va al trabajo de su ‘jermu’, le pega un tiro y para ahogar cualquier recuerdo, toma atajo al infierno con un tiro para él. Es increíble tener que ver a una joven que era hermosa, ahora tendida a la puerta de su casa, destrozada por tiros a quemarropa que apagaron su emoción de recibir un ramo de flores y su deseo de vivir. Eso sin contar la otra demencia ‘pasional’ que por las mismas causas nefastas, violentan a mujeres y niños, quienes son generalmente los más destinados a sufrir la intimidación intrafamiliar y las violaciones de todo tipo.

 

Voltaire medio ateo y soberbio, de lo contrario blasfemo, aseguró que habría que inventarse a Dios, en caso de no existir, para guiar a la gente. En definitiva, es la inopia la que oculta de los ojos de los hombres la presencia del Altísimo. Hace un par de semanas el Papa aseveró que “el hombre actual vive como si Dios no existiera”. De seguro el pontífice se refería a la multitud de maldad que agobia las sociedades y que ha hecho alcoba en la mente de los débiles, quienes vedados y vendados se ciñen de injusticia y de muerte.

 

Antes la gente apaciguaba sus espejismos de amor con poemas inéditos, tímidas invitaciones, con serenatas y dulces, y en el peor de los casos con borracheras entre amigos despechados, que nada románticos, escuchaban entre brindis y lágrimas como un pendejo se destajaba los labios al intentar tragarse una copa.

 

La violencia existirá hasta el fin de los días del hombre y en ocasiones el amor seguirá siendo empañado con circunstancias ajenas, pero dado el caso sería preferible, aunque aún dramático, un conflicto Capuleto-Montesco donde nunca veríamos a los enamorados Shakespearianos matándose entre sí a punta de cuchillo y plomo, acondicionado a los ochenta y tres mil madrazos de la Virgen de los Sicarios, sin querer menospreciar a Don Vallejo. Pero hasta en eso se refleja donde estamos y hacía adonde vamos.

 

Una pregunta: ¿Será que alguien diferente al que termina con sus sesos o entrañas al aire puede tener la culpa? Se podría atañer al gobierno por la falta de educación académica y sexual, pues como afirmaba Francis Bacon “Poca ciencia aleja muchas veces de Dios, y la mucha ciencia conduce siempre a él.”, ahí me toca agregar que el acercarse “de verdad” a Dios, definitivamente aleja la simpleza.  También podrían ser penados los padres porque nunca dejan de ser ejemplo para sus hijos, por otro lado podríamos decir que son los medios de comunicación, los cuales llenan a sus audiencias con basura crónica y esperan impacientes el proceso regurgitante que enloquece a unos cuantos, para alimentar la ‘próxima temporada’.

 

De cierto que el problema es de conciencia y hasta me gustaría cuestionarle a uno que otro, de esta tierra cuasisanta del Sagrado Corazón, que dicen creer en Dios ¿Acaso no dice el mandamiento: amados los unos a los otros? Entonces ¿De dónde se sacó... lo de lastimaos y mataos por pasión? parrrandada de ignorantes.

  *Economista – Universidad Católica de Colombia: “un hombre imperfecto”

Tags: envidia, moral, muerte, pasion, traicion


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